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Fútbol Internacional
Mayo 17, 2012

Carlos Vela podría ir rumbo a Barcelona

 

El jugador del Arsenal, que ha estado cedido en la Real Sociedad, saldrá del club inglés.

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Última actualización el Jueves 17 de Mayo de 2012 14:44
 
Mayo 07, 2012

Juventus Campione d'Italia 2012

 

Este domingo y por 90 minutos, Italia se paralizó para ver, en paralelo, dos juegos que podían significar un nuevo campeón en la Serie A o prolongarlo hasta el último partido.

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Última actualización el Lunes 07 de Mayo de 2012 00:24
 
Abril 27, 2012

Pep Guardiola se va del Barcelona

Lo que ya se venía comentando desde el inicio de la temporada se hizo hoy oficial, pues el catalán Josep Guardiola, actual entrenador del Barcelona, anunció que él y el club partirán en direcciones diferentes.

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Última actualización el Viernes 27 de Abril de 2012 10:47
 
Abril 25, 2012

Cuenta la leyenda: rojizas veladas y blanquecinos crepúsculos. Parte 2: Ciudades malditas.

(Esta es la segunda parte de una nota. La primer parte: Parte 1: Un loco y un torpedo, y un pedazo de pan.)

Justo diez años después de que el torpedo Müller voló en mil pedazos la  meta madrileña, el merengue se instaló en su ciudad maldita para planear  la conquista de Europa, pospuesta por casi 20 años. Son otros tiempos.  El Buitre y su Quinta eran los paladines del buen juego. Se echaban a  España a la bolsa. Europa se les resistía. La dictadura del Bayern  gobernaba Alemania a placer, a punta de bombazos y el rojo      incandescente de su playera, que se paseaba poderosa y campante por  cualquier pedazo de tierra que le apeteciera apropiarse, desde Hamburgo  hasta Nuremberg.

 

El Madrid contaba quince eliminatorias europeas consecutivas vencidas. En la anterior se había zafado de la Estrella Roja de Belgrado (4-4 global), tras haber caído en Yugoslavia, en un patatal glacial, rodeado por una maraña de concreto a reventar de gentío, desde la cual borbotaban columnas de humo mezclado en bengalas de rojo ardiente; como si fueran las puertas del mismísimo infierno. Los Balcanes, el otro territorio embrujado del Madrid, su némesis, su Talón de Aquiles. De uno saltó a otro. Como ir de un círculo a otro del infierno, sólo para llegar al purgatorio. Múnich, y caminar por las tumbas de aquel batallón fusilado por Müller a las esquinas de la Marienplatz. Había que vengarlos.

Fue el partido en que Juanito se le cruzaron los cables. Pisó, pateó y revolcó a Matthäus, quien se trajo de corbata a medio Madrid, y a algunos tantos más. Se le lanzó como león a antílope. Lo pisó como se pisa a una araña molesta, con la misma intención. Pronto llegó el resto de la manada. No para detener la carnicería, sino para arrancarle el pescuezo a la presa, y repartirse el botín. A Matthaüs le atacaron por doquier. De milagro sobrevivió, apenas el juez Valentine conjuró la degollina. “Una de las mayores torpezas de mi carrera”, espetó Juanito, demasiado blandengue consigo mismo. Valentine exilió a Juanito y el Bayern se paseó a placer. Un cuarto de hora por jugar, y a Mino le mostraban el cartón ensangrentado, y con 9 hombres el Madrid soportó el aluvión. 4-1. Pudo ser peor. Una hecatombe; ya de por sí. La honrilla la firmó Hugo Sánchez, desde un tiro libre mordisqueado, afortunado. La renta le bastó al Bayern para callejear por la Castellana. Santillana encendió el tablero electrónico, que jamás volvió a accionarse en toda la velada. Las luces de Chamartín se habían apagado.


Y reza un axioma que el fútbol, así como la vida, también da revanchas, porque justo es el fútbol una representación a escala de la vida. El gol de taco de Madjer en Viena acogotó la bienaventuranza del gigante bávaro. Nueva oportunidad de conquista Europa. Se volvió a atravesar el Madrid en el camino. Ahora en cuartos de final, no en semifinales como en el curso anterior. De vuelta a su ciudad maldita. El Bayern fue un tornado que se diluyó antes de tiempo. 3-0 con falta de 6 minutos por jugar. Cundían epítetos: “ciudad infernal”, “bestia negra”, “campo maldito”. Al Madrid se le hacían de agua las piernas cuando pisaba el pasto del Estadio Olímpico. Miedo. Pero sólo aquella noche una ráfaga maquilló las cicatrices. Butragueño y Hugo Sánchez descontaron cuando el partido moría. De vuelta en Madrid, Jankovic y Míchel inmolaron el arco de Pfaff; y el Bayern, inoperante, jamás despertó del letargo. A semifinales avanzó el Madrid; y topó con el PSV de Hiddink. Y aquello fue la misma historia de siempre, con némesis distinto. Al Madrid le aterra la lejanía de casa.

Pasaron los años. Había caído el Imperio de la Quinta, y del Milan de Sacchi, y del “Dream Team” de Cruyff. Una Europa sin monarca. Habían algunos candidatos al trono. El Madrid de Del Bosque, errante e inerme, de talante imperial en comidillas, pero despintado para las cenas de gala. El Bayern de Hitzfield. Su golpe de Estado en Alemania había perdurado centurias y sobrevivido a los imperios caídos, previamente mencionados. Misma prosapia. Distinto comandante. Al Bayern le habían arrancado el corazón cuando latía como nunca, tan sólo un año antes. A 2 minutos de hacer suyo Europa, el United le clavó dos cuchillos por las espaldas, con sus últimas fuerzas, justo cuando el Bayern se había dado vuelta y ya alzaba sus brazos victoriosos tras un falso golpe fatal. “Cerciórate de acabarlo” habría rezado la Comorra. El Bayern no tomó nota. Las bolas caprichosas, aquellas de sorteo, depararon de nuevo que el Madrid y el Bayern debían enfrentarse si es que alguno deseaba llevarse la Orejona a la inmensidad de su salón de trofeos. Fase de grupos de la segunda ronda; formato irracional adoptado por la UEFA a inicios del Siglo. 4-2 en Chamartín. El Bayern domó sus miedos, y sus fantasmas. No así el Madrid, quien se volvió a desmayar en su ciudad maldita. 4-1. Un festín bávaro, bárbaro. 2 meses después hubo revancha, ahora en semifinales; como en los viejos buenos tiempos. Un desconocido Nicolás Anelka marcó la eliminatoria. 2-0 en Chamartín. 2-1 en Múnich. Anelka batió a Kahn, y a los espectros abominables y hediondos que rondaban. Otra vez el Madrid perdía en Múnich. Pero ganaba la eliminatoria. Dulce ironía. En París, y tras la eterna correteada de Raúl y la pelota cocida a su botín y el arco de Cañizares que hacía más lejos y más pequeño a cada galopada, el Madrid acarició “la octava”. Sanchís, único sobreviviente de la Quinta del Buitre paladeaba el sabor de la justicia esquiva. Tanto luchó por Europa cuando era actor protagonista. Igual valía pellizcarle las orejas a la copa, aún cuando no era más que un extra.

Un año más tarde la historia fue al revés. 1-0 en Madrid, en favor del gigante bávaro. Y 2-1 en la vuelta. La historia de los tiempos. El Bayern se coronó 3 semanas más tarde, en Milan, justo ante el equipo que había caído contra el Madrid el año anterior, el Valencia de Cúper; de Mendiente, del “Piojo” López, y John Carew, et. al. Y 2002. El destino juguetón. Cuartos de final. El cuento de nunca terminar; 2-1 venció el rojo al merengue en Bavaria; a orillas del Río Isar ya había un panteón exclusivo, dedicado a los soldados madrileños caídos en los linderos. 2-0 terminó la revancha en Madrid, en favor del local. Iván Helguera casi erra bajo el arco su chuchería deforme y abanicada mientras Kahn agitaba los brazos como ave antes de aprender el vuelo. Figo había marcado minutos antes. Esta ocasión, al Bayern no le alcanzó el tiempo para exorcizar todos sus demonios.

Cuenta la leyenda que la última vez que el Madrid y el Bayern fueron campeones de Europa, habían pasado uno por encima del otro en el camino previo. Que las dos últimas veces que el Madrid fue campeón (2000, 2002), se deshizo del Bayern antes de surcar el sendero hacia París y Glasgow. Que de 4 veces que ambos se han enfrentado en semifinales, en 3 alguno de los dos ha ganado el partido siguiente, la final. Que el Bayern sólo ha hecho suyo Chamartín 2 noches (la última hace 12 años). Que el Madrid nunca ganó en Múnich. Que de 8 partidos, sólo arrancó 1 punto. Que cuando el Bayern se mudó a su nueva casa, una llanta gigante de colores cambiantes, el chisme detonó una bacanal en las oficinas de Valdebebas. Jamás regresarían a aquel estadio infernal. Cuenta la leyenda que el Bayern Múnich - Real Madrid es más que un partido. Más que aquellas rojizas veladas y el hedor a cerveza de trigo, y blanquecinos crepúsculos, aderezados con el olor del merengue derretido. Es mucho más.

 

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Última actualización el Miércoles 25 de Abril de 2012 20:12
 
Abril 19, 2012

Eterna Competencia....Cristiano vs Messi

Se podría decir que es  la Liga de Ronaldo y Messi, que acumulan  41 goles cada uno, recordando un poco la marca pasada era de 38 goles que la impuso Telmo Zarra en la 50-51 cuando la liga era aun de 30 partidos esta marca fue igualada por el mexicano Hugo Sánchez en la 89-90 pero la liga ya era de 38 partidos.

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Última actualización el Martes 24 de Abril de 2012 11:38
 
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